Lo mas selecto
Lo mas selecto Ella se calló, mirándolo sentada mientras él se apoyaba en la chimenea y fumaba un purito. Sobrevino un silencio durante el cual Laura sintió el calor de una rabia un punto irracional al pensar que un jockey coloradote e ignorante podÃa tener derecho a interponerse entre ella y alguien que era carne de su carne. Lo miró impotente; sus ojos tenÃan una nueva expresión que, al parecer, al cabo de un momento surtió sobre él algún efecto. Sin embargo, después se dio cuenta de que no lo habÃa conmovido su amenaza y, en ese mismo momento, por su forma de mirarla, tuvo la sensación de que no era la primera vez que una mujer confusa le decÃa que se suicidarÃa. Lionel siempre habÃa aceptado el parentesco que los unÃa, pero, a pesar de la inquietud, Laura no dejaba de ser consciente de que ahora la colocaba en el grupo heterogéneo de mujeres, impreciso y difuso, que asociaba en su memoria con «escenas», molestias y problemas. Tal vez sea una desventaja para las mujeres que, cuando miden sus fuerzas con los hombres, perciban que el varón tiene más experiencia y que ellas mismas forman parte de esa experiencia. Sin duda, para prepararlas contra estas emergencias, la naturaleza les permite la posibilidad de que su cerebro pueda discurrir al margen de la experiencia. Laura sentÃa la deshonra de su linaje tanto más cuanto que su cuñado parecÃa celebrarla con alegrÃa y felicidad: tenÃa cierto aire de prosperidad, como si su desgracia la hubiera propiciado. De repente, se le ocurrió que a Lionel le apetecÃa de veras la idea de un éclaircissement[13] público: la nueva ocupación, la agitación, la importancia, la fama que le reportarÃa. Eso era ya suficientemente increÃble pero, puesto que ella estaba en el otro bando, resultaba, por añadidura, humillante. Además, el buen humor es siempre indicio de mayor sabidurÃa, y que pudiera atribuirse a Lionel semejante virtud era lo más humillante de todo.