Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Y qué es lo que tiene que importar? ¿Que la gente se entere y hable? Si no es bueno, es lo que me corresponde. Y, si no voy con ella, ¿adónde voy a ir?
—Venga conmigo, querida mÃa —prosiguió el señor Wendover—. ¡Está usted enferma, está loca! ¡La amo, le aseguro que la amo!
Laura lo empujó con las dos manos.
—Si me sigue, saltaré del barco.
—¡Ocupen sus asientos! ¡Ocupen sus asientos! —gritó el jefe de estación desde el andén. El señor Wendover tuvo que bajar y dejar paso a la dama y el caballero. Laura se acurrucó de nuevo en el rincón y el tren arrancó.