Lo mas selecto
Lo mas selecto ¿Era descortés el efecto de la discreción de la joven? ¿O era natural que, en su situación particular, no tuviera a mano una retahíla de agradecimientos? Me di cuenta de que la señora Nettlepoint la miraba con frecuencia y, sin duda, aunque poco expresiva, la señorita Mavis resultaba interesante. La luz de la vela me permitió ver que, aunque no estaba en la primera juventud, era todavía una hermosa muchacha. Tenía los ojos y el cabello oscuros, la cara pálida y sostenía la cabeza como si, con sus gruesas trenzas, fuera una propiedad de la que no se avergonzara. Si su madre era excelente y ordinaria, ella no era ordinaria (de manera flagrante) y tal vez no fuera excelente. En cualquier caso no sería, al menos en apariencia, un pesado apéndice, y eso (en el caso de una persona «enganchada») era siempre una ventaja. ¿Será porque siempre suscitan un interés romántico o patético las criaturas que han sido víctimas de «un largo compromiso» que aquella joven me impresionara desde el primer momento, ya que había tenido la oportunidad de conocer tan deprisa su historia? En cualquier caso, su actitud era muy discreta. Guardaba silencio y sonreía, y su sonrisa corregía cualquier posible idea que pudiera habérseme pasado por la cabeza de que había muerto el espíritu: el espíritu de esa promesa que se había visto obligada a cumplir de repente, letra por letra.