Lo mas selecto
Lo mas selecto Jasper Nettlepoint bajaba de vez en cuando a ver a su madre y aguardé una de esas ocasiones (al tercer dÃa) y aproveché para ir a sentarme junto a la señorita Mavis. Llevaba un velo azul tenso sobre el rostro, de manera que si la sonrisa con que me saludó fue tenue podrÃa achacarlo en parte a él.
—Bueno, vamos avanzando, vamos avanzando —dije alegremente, mirando hacia el mar benigno y centelleante.
—¿Vamos muy deprisa?
—Sin prisa pero sin pausa. Ohne Hast, ohne Rast[20]. ¿Sabe usted alemán?
—Bueno, lo he estudiado… un poco.
—Le será útil por ahà cuando viaje.
—SÃ, si viajo. Pero creo que no viajaré mucho. El señor Nettlepoint dice que tenemos que viajar —añadió mi interlocutora.
—Ah, claro que lo piensa. Ha estado en todo el mundo.
—SÃ, y me ha descrito algunos lugares. Eso es lo que me gustarÃa. No sabÃa que me gustarÃa tanto.
—¿Que le gustarÃa tanto qué cosa?
—Ir asÃ. PodrÃa seguir siempre, para siempre jamás.
—Ah, puede imaginar que no es siempre asà —repliqué.
—Bueno, es mejor que Boston.