Lo mas selecto
Lo mas selecto —Ah, eso debe preguntárselo a ella. ¡Yo no puedo decÃrselo!
—Me la igual lo que sepa —dijo mi joven dama. Al cabo de un rato, prosiguió—: Debe de haber visto que no soy muy sociable —y después, añadió—: ¿De qué se rÃe?
No habÃa podido contener la risa, ya que lo habÃa dicho de manera muy cómica.
—Bueno, usted no es sociable y, sin embargo, lo es. La señora Peck, en cualquier caso, lo es también y le parecÃa que eso tenÃa que bastar para que usted iniciara la conversación.
—Oh, no me interesa su conversación, ya sé cómo es. —No respondÃ, no sabÃa qué decir, y la joven prosiguió—: Ya sé lo que ella piensa y sé lo que dice. —Seguà en silencio, pero al poco vi que mi delicadeza habÃa sido inútil—. ¿Da a entender que conoce al señor Porterfield?
—No, sólo dice que conoce a una señora que lo conoce.
—SÃ, ya lo sé. La señora Jeremie. ¡La señora Jeremie es idiota!