Lo mas selecto
Lo mas selecto No estaba en situación de afirmar lo contrario y, en aquel momento, mi joven dama dijo que deseaba sentarse. La dejé en su tumbona, tras comprobar que era eso lo que preferÃa, y me alejé paseando. Pocos minutos después me encontré de nuevo con Jasper, el cual se detuvo y me dijo:
—Llegaremos hacia las seis de la tarde del dÃa undécimo, lo prometen.
—Si nada lo impide, claro.
—Bueno, ¿qué va a pasar?
—¡Eso es justo lo que me pregunto!
Y me di la vuelta y bajé las escaleras con la boba pero inocente satisfacción que me producÃa la idea de haberlo desconcertado.