Lo mas selecto
Lo mas selecto —Es como decÃamos —me comentó mientras estábamos allà sentados—. Esta chica es como el cubo de un pozo. Cuando yo subo, ella baja.
—SÃ, pero ha conseguido usted lo que se proponÃa, puesto que Jasper se ha quedado aquÃ.
—¿Que se ha quedado? No lo veo.
—Va y viene, es lo mismo.
—Va más de lo que viene. Pero n’en parlons plus[23], no he ganado nada. No me gusta el mar… no es más que un depósito de agua enorme. No volveré a subir.
—Me parece que ella está ahora en su camarote —dije—. Me ha dicho que tenÃa uno para ella sola.
La señora Nettlepoint contestó que podÃa hacer lo que quisiera y yo le repetà la breve conversación que habÃa tenido con Jasper.
Escuchó con interés pero exclamó:
—¡Casarse con ella! ¡Santo cielo! Me gusta el modo en que entrega a mi hijo.
—Usted no lo aceptarÃa.
—Jamás en la vida.
—Entonces, no entiendo su posición.
—¡Por Dios, no tengo ninguna! No es una posición a la que haya que dar aburridas vueltas.
—¿No lo aceptarÃa ni siquiera en el caso que le he planteado a él? ¿Que ella creyera que la habÃan animado a plantar al pobre Porterfield?