Lo mas selecto
Lo mas selecto —Oh, no tienen nada que ganar, en este momento ya es todo suyo —replicó su interlocutora, como si se tomara la conversación al pie de la letra. Su locuacidad era sistemática: confraternizaba con tanta seriedad como si estuviera jugando al whist—. Hacen lo que quieren, llenan la casa de gente, tienen carte blanche[26].
—Entiendo, pero todavÃa está el tÃtulo.
—SÃ, pero ¿eso qué más da?