Lo mas selecto
Lo mas selecto —Espero que no se refiera a cuando usted posaba para mÃ… quizá se aburrÃa.
—No me refiero a lo que usted hacÃa, sino a lo que hemos hecho. Debo confesarle una cosa, ¡es una carga sobre mi conciencia! Me refiero a ese hermoso cuadro que usted me regaló y que tanto admiraba todo el mundo. Cuando venga usted a Londres, y espero que lo haga muy pronto, lo buscará por todas partes. No puedo decirle que lo guardo en mi dormitorio porque me gusta, por la simple razón… —hizo una pequeña pausa.
—Porque usted no sabe decir mentirijillas —dijo Lyon.
—No, no sé. Asà que antes de que pregunte por él…
—Oh, ya sé que no lo tiene, ya he recibido ese golpe —la interrumpió Lyon.
—Entonces, ¿ya se lo han dicho? ¡Estaba segura! Pero ¿sabe cuánto nos dieron? Doscientas libras.
—TendrÃa que haber conseguido mucho más —dijo Lyon sonriendo.