Lo mas selecto
Lo mas selecto —Bueno, si me hubiera casado con usted no podrÃa haberme casado con él… y es tan encantador… —dijo la señora Capadose. Lyon sabÃa que lo pensaba de veras, se habÃa dado cuenta durante la cena, pero lo ofendió un poco oÃrselo decir. El caballero designado por el pronombre apareció en mitad del prolongado apretón de manos para desearse buenas noches, y la señora Capadose, mientras se daba la vuelta, le dijo a su marido:
—Quiere pintar a Amy.
—Ah, es una niña encantadora, una criaturita muy interesante —le dijo el coronel a Lyon—. Hace cosas asombrosas.
La señora Capadose se detuvo en mitad de la rumorosa procesión que seguÃa a la anfitriona fuera de la sala.
—No se lo cuentes, por favor —dijo.
—¿Que no le cuente qué?
—Eso, lo que hace. Que lo averigüe por sà mismo —y se marchó.
—Cree que presumo de la niña, que aburro a la gente —dijo el coronel—. Espero que fume usted.