Lo mas selecto
Lo mas selecto La observación le mostrarÃa a lo largo de esos tres dÃas que, si bien Capadose mentÃa profusamente, lo hacÃa sin mala intención y que ejercÃa su notable facultad sólo en asuntos de escasa importancia. «Es un mentiroso platónico —se dijo—. Es desinteresado, no actúa con la esperanza de obtener nada ni de hacer daño. Lo hace por amor al arte y lo empuja el amor a la belleza. Tiene una visión personal de lo que podrÃa haber sucedido, de lo que deberÃa haber sucedido, y contribuye a la buena causa con la mera sustitución de una nuance[31]. Por asà decirlo, ¡él también pinta, como yo!». Sus manifestaciones eran de una variedad considerable, pero tenÃan en común el rasgo de ser todas ellas singularmente banales. Por eso resultaban ofensivas; obstruÃan el campo de la conversación, ocupaban un espacio valioso, lo convertÃan en una especie de niebla iluminada por el sol. Porque es fácil encontrar acomodo para una mentirijilla contada bajo presión, igual que para una persona que se presenta con una nota del autor el dÃa del estreno. Pero la mentira superflua es como el caballero sin nota ni entrada que se instala con un taburete en mitad del pasillo de platea.