Lo mas selecto
Lo mas selecto Raymond sólo tenía una vaga idea de quiénes eran las personas que habían ido a despedir a la prima Maria y no deseaba tampoco que fuera más nítida, aunque ella lo presentó con firmeza a todo el grupo. Por mucho que en el fondo de su alma pudiera no tenerlo en gran consideración, la prima Maria jamás quedaría mal omitiendo la menor formalidad. Afortunadamente, sin embargo, él no estaba obligado a apreciar todas sus formalidades y preveía el día en que abandonaría ésta en concreto. No estaba tan preparada para ir a París y todavía tenía que llegar el momento en que detestara aquellos tiempos en que había creído correcto «presentar a todo el mundo». A Raymond le resultaba ya muy molesto e intentaba que Dora comprendiera que deseaba llevársela a dar un paseo por los pasillos. Había un caballero con un rizo en la frente que le resultaba especialmente antipático; hacía bromas infantiles que todos reían a coro, como si hubieran ensayado: bromas à la portée[38] de Effie y Tishy y, principalmente, a costa de ellas. Las dos se sumaban a las risas, como si siguieran sin dificultad la conversación, cosa muy posible, y soltaban después un pequeño suspiro con aire de circunstancias. Dora estaba grave, casi triste; cuando se mostraba diferente, como en aquel momento, más consciente era él de lo mucho que le gustaba. Por lo general, él no soportaba los grandes corros de personas que juntaban las sillas en las salas comunes de algún hotel; siempre había alguien que se empeñaba en ser gracioso.