Lo mas selecto
Lo mas selecto —Que es, efectivamente, una mujer encantadora, pero se trata de mi cocinera disfrazada —reveló la señora Harvey.
—¡Ah, qué lista es usted! —exclamó su amiga soltando una carcajada con la que alcanzaron un clÃmax de confianza.
—MuchÃsimo. Pero no crea usted que es ése el motivo por el que me encuentro aquà —se apresuró a añadir la señora Harvey.
Su interlocutora manifestó con sinceridad sus pensamientos.
—Entonces, ¿por qué ha venido?
—No tengo la menor idea. No he dejado de preguntármelo. Me lo he preguntado muchas veces en ocasiones similares y sólo he podido llegar a la conclusión de que Londres es asà de loco.
—¿Loco? —preguntó lady Claude.
—¡Loco! —contestó su amiga con cierta impaciencia—. Asà son los golpes que da Londres.
—¿Pero una invitación como ésta le parece un «golpe»?
—SÃ, fortÃsimo. En cualquier caso, nadie más podrá decirle por qué estoy aquà —añadió la señora Harvey.