Lo mas selecto
Lo mas selecto Fue tonta al no cerrar el trato conmigo en aquel momento; porque lo sucedido desde entonces lo ha alterado todo: lo que sucederÃa un poco más tarde fue mucho más de lo que yo podÃa tragar. Consistió en la desaparición de un dÃa para otro del famoso Holbein, lo que produjo entre nosotros una consternación tan grande como si la Venus de Milo se hubiera desvanecido repentinamente del Louvre.
—La ha metido en un barco de vuelta —fue la breve explicación de la señora Munden, la cual añadió que toda cuerda que se tensa demasiado acaba rompiéndose. En cualquier caso, saltamos poderosamente ante el restallido, porque la obra maestra con la que habÃamos convivido durante tres o cuatro meses nos habÃa hecho sentir su presencia como una lúcida lección y una necesidad cotidiana. Fuimos más que nunca conscientes de que habÃa sido, gracias a su gran calidad, la joya de nuestra colección, y nos encontramos con el vacÃo que dejaba en la pared. lady Beldonald podÃa llenar el hueco, pero no nosotros. Lo que pronto lo llenó —y, Dios nos asista, ¿cómo?— se mostró ante mis ojos tras un intervalo no muy largo, pero durante el cual no la habÃa visto. Cené en las Navidades del pasado año en casa de la señora Munden, y Nina, junto con un «grupo improvisado», tal como dijo nuestra anfitriona, estaba allÃ, y como la espera preliminar se estaba haciendo algo larga, se me acercó con expresión amable.