Lo mas selecto
Lo mas selecto Ella sonreÃa pero la mirada era grave.
—Me parece, sabe usted, que tendrÃa que habérmelo dicho antes.
—¿Antes? ¿Cuando me comprometÃ? Bueno, sucedió muy lejos y, en realidad, se lo contamos a muy poca gente de aquÃ.
Oh, tal vez hubiera razones; pero no habÃan sido muy correctas.
—¿Se casaron en Stuttgart? No está tan lejos que no alcance mi interés.
—Es usted tremendamente amable; por supuesto, ya sabÃa que lo serÃa. Pero no fue en Stuttgart; fue cerca de ahÃ, pero en el campo. DeberÃamos habernos casado en Inglaterra, pero, como es natural, su madre querÃa estar presente y su salud no le permitÃa venir. Asà pues, lo despachamos en un rincón perdido de Alemania.
En lugar de contener las protestas de la señora Grantham, la explicación despertó en ella una leve inquietud.
—Entonces, ella será alemana, ¿no?
Sutton sabÃa que la señora Grantham sabÃa perfectamente lo que «era» lady Gwyther, pero, en esta ocasión, mientras su amigo daba explicaciones, él se interesaba ya en otra cosa.