Lo mas selecto
Lo mas selecto —¡Oh, no, por Dios! Mi suegro jamás ha renunciado al orgulloso derecho de nacimiento de un ciudadano británico. Pero, ya ve, su esposa tiene una finca en Würtemberg, heredada de su madre, la condesa Kremnitz, gracias a la que, dada la terrible situación de su patrimonio en Inglaterra, han encontrado durante años magnÃficos recursos para vivir. Asà que, aunque Valda, por fortuna, nació aquÃ, ha pasado allà casi toda su vida.
—Oh, ya veo —después, tras una ligera pausa—: ¿Y es Valda su bonito nombre? —preguntó la señora Grantham.
—Bueno —dijo el joven, que, en su inocencia, estaba claro que sólo deseaba que lo interrogaran—, siguiendo las costumbres de la familia de su madre, tiene unos trece nombres; pero ése es el único por el que la llamamos normalmente.
La señora Grantham apenas dudó un instante.
—Entonces, ¿podré llamarla asà yo normalmente?
—SerÃa encantador por su parte; y nada le darÃa a ella mayor placer… igual que, se lo aseguro, nada me lo darÃa a mà —lord Gwyther resplandecÃa al pensarlo.
—En ese caso, en lugar de venir solo a verme, creo que deberÃa haberla traÃdo.
—Para eso exactamente —replicó él al instante— he venido a pedirle permiso.