Lo mas selecto
Lo mas selecto —He tenido la sensación —dijo— de que habÃan llegado a un punto en el que tenÃan derecho a sentirse cómodos sin la presencia de oyentes. He pensado que, cuando me ha hecho prometer que me quedarÃa, no habÃa usted imaginado…
—¿Que vendrÃa a verme con ese extraordinario recado? No, claro que no lo imaginaba. ¿Quién iba a imaginarlo? Pero ¿no ha visto lo poco que me preocupaba?
Sutton, indeciso, hizo una pausa. Y después, con una sonrisa, añadió:
—Creo que él ha visto lo poco que le preocupaba a usted.
—¿Y usted no?
Sutton se contuvo de nuevo, pero no tanto que no contestara:
—Ha estado magnÃfico, ¿verdad?
—Creo que sà —contestó ella al cabo de un momento. A lo que añadió—: ¿Y por qué ha fingido que lo conocÃa a usted?
—No ha fingido. En aquel momento le ha parecido que éramos amigos —Sutton habÃa llegado más tarde a esa conclusión y le parecÃa verosÃmil—. Ha sido una efusión de alegrÃa y esperanza, tanto se ha alegrado de verme allà y de encontrarla a usted feliz.
—¿Feliz?
—Feliz. ¿No lo es?
—¿Gracias a usted?