Lo mas selecto
Lo mas selecto —Tanto mejor. Y si se trata —dijo la señora Grantham— de hacer lo que se pueda por ella, tal como le dije después de que usted se marchara, sólo tiene que darme la oportunidad.
—¡Estupendo! Entonces, ¿va a confiarla a su cuidado?
—Utiliza usted expresiones raras, pero ya hemos acordado que la traerá.
—¿Y va a ayudarla de veras?
—¿De veras? —preguntó la señora Grantham, otra vez con los ojos en él—. ¿Por qué no? ¿Por qué me toma?
—Ah, ¿no es eso lo que todavÃa, para mi inquietud, me pregunto cada dÃa de mi vida?
Mientras Sutton decÃa esto, ella habÃa hecho un gesto para ponerse de pie y, como si estuviera cansada del tono de su amigo, sus últimas palabras parecieron decidirla. Pero él la retuvo, mientras estaban ya los dos de pie, tiempo suficiente para que oyera lo que aún tenÃa que decir.
—Si de verdad la ayuda, le demostrará a él que lo ha entendido, ¿sabe?
—¿Que he entendido qué?