Lo mas selecto
Lo mas selecto —Porque entonces verá hasta qué punto lo quiero.
—¿Y no lo querrá usted menos, puesto que en el trato se acordó algo conveniente, no una semejanza?
—Oh —dijo la señora Bridgenorth con impaciencia—, me da lo mismo la semejanza. Pero ella empezará a atar cabos… —entonces dijo su verdadero temor—… y estará celosa.
—¡Oh! —dije con una carcajada, pero asustado.
—¡Me odiará!
Reflexioné un poco.
—Pero si me parece que a ella no le gustaba.
—¿Le parece que no? —tras esa réplica me miró fijamente, como si deseara averiguar qué contenido tenÃan mis palabras; finalmente le pareció que éste era muy escaso—. ¡Pues bueno! —dijo la madura señora Bridgenorth con expresión casi cómica.
—Pero deduzco de ella que él se portó mal.
—Y ella, ¿cómo se portó?
Casi no dudé.
—¿Y usted?
—Eso es asunto mÃo —y volvió a mirar el cuadro—. Fue lo bastante bueno con ella para que ella ahora haga esto.
Escuché atentamente una vez más.