Lo mas selecto
Lo mas selecto —Oh, mandará a buscarlo mañana —y, puesto que cenaba fuera y todavÃa tenÃa que vestirme, no me quedaba más tiempo. Mary me acompañó a la puerta, donde volvà a asegurarle—: Recibirás mi cheque mañana por el primer correo —a lo cual añad×: Si no es mucho para una dama que está dispuesta a comprar cualquier marido, ¡no es nada por un marido como el que le has dado!
Yo tenÃa prisa, pero ella me retuvo.
—Entonces, ¿has confirmado tu idea?
—¿Qué idea?
—De que es eso lo que le he dado.
De repente pensé que quizá habÃa ido demasiado lejos, pero habÃa dejado el coche esperando y acababa de subir en él.
—Bueno —dije, con un exceso de humor, desde la parte delantera—: Digamos que, en cualquier caso, a él le has dado esposa.