Lo mas selecto
Lo mas selecto Cuando al regresar de la cena esa noche entré en mi oscuro estudio, lo primero que hice fue iluminarlo para echar otro vistazo al modelo de Mary. Sentí el impulso de desearle buenas noches, pero, para mi asombro, ya no estaba allí. Su lugar estaba vacío, había desparecido. Sin embargo, tras mi primera sorpresa, vi lo que había sucedido: la verdad es que lo vi con cierto alivio. Como mis criados estaban ya acostados, no pude hacerles ninguna pregunta, pero estaba claro que la señora Bridgenorth, cuya nota, con su cheque, estaba sobre la mesa, había sido incapaz de esperar. La nota que encontré no mencionaba otra cosa que lo adjunto; pero la habían entregado en mano y el silencio me pareció elocuente. Su mensajero había recibido la orden de «actuar»; había llegado con un vehículo y había metido en él el lienzo y el marco. El pago estaba zanjado y el incidente cerrado. Al día siguiente, sin tener claro el motivo, supe que había dormido mejor gracias a todo eso y, en cuanto entró el criado, le pedí detalles. Su respuesta me sorprendió.
—No, señor, no vino ningún hombre; vino ella en persona. Sólo tenía un coche de alquiler pero la ayudé y lo metimos. Costó mucho, pero estaba muy empeñada.
—¿Un coche de alquiler? ¿Y no había venido el criado?
—No, señor. Vino sin ayuda de nadie.