Lo mas selecto
Lo mas selecto —Es natural que defiendas a tu hermana, pero justo lo que querÃa decirte es que tendrÃas que compadecerte un poco de mà y tener cierto sentido de la justicia. ¿No he sido siempre bueno contigo? ¿Has oÃdo de mi boca siquiera una palabra desagradable?
Este llamamiento conmovió a la joven; llevaba meses comiendo el pan de su cuñado, tenÃa a su disposición todos los lujos que lo rodeaban y, en su trato personal, sólo habÃa recibido de él amabilidades. No obstante, no contestó directamente y se limitó a decir:
—Calla, no digas nada y déjamela a mÃ. Responderé por ella.
—¿Que responderás por ella? ¿Qué quieres decir?
—Se portará mejor, será más razonable, no volverá a hablarse de estos horrores. Déjamela a mÃ, deja que me vaya con ella a algún sitio.
—¿Irte con ella? Si fueras mi hermana no permitirÃa que te acercaras a ella.
—¡Oh, qué vergüenza, qué vergüenza! —exclamó Laura Wing, apartándose de él.
Corrió hacia la puerta de la sala pero él la detuvo antes de que llegara. Se plantó delante, impidiéndole la salida, y Laura tuvo que escucharlo.