Lo mas selecto
Lo mas selecto —No te he dicho lo que querÃa, aunque ya te he dicho que querÃa que me ayudaras. No soy cruel, no insulto a nadie, no podrás decir eso contra mÃ; estoy seguro de que sabes, en el fondo de tu corazón, que me he tragado cosas que asquearÃan a la mayorÃa de los hombres. Por eso me parece que tienes que ser justa. Eres demasiado lista para no serlo; no puedes simular que tragas… —hizo una breve pausa y prosiguió, y Laura adivinó cuál era su idea: una idea muy sencilla y osada. QuerÃa que estuviera a su lado, atenta, que lo ayudara a conseguir el divorcio. Se abstuvo de decir que se lo debÃa a cambio de la hospitalidad y protección que habÃa recibido en su estado de pobreza, pero estaba segura de que eso pensaba en el fondo—. Por supuesto, es tu hermana, pero cuando una hermana es una mala persona, ninguna ley obliga a saltar con ella al barro para salvarla. Y es barro, querida, y llega hasta el cuello. Es mejor que pienses en sus hijos, estarás mucho mejor en mi barco.
—¿Me estás pidiendo que te ayude declarando contra ella? —murmuró la joven. HabÃa aguardado en una actitud pasiva, esperando mientras él hablaba, con la cara oculta tras las manos, que ahora separó un poco para mirarlo.
Él vaciló un momento.
—Te pido que no niegues lo que has visto, lo que sabes que es cierto.