Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Sin más explicación?
Siguió pintando.
—Ella sabrá la explicación.
En aquel momento también la sabÃa yo; sabÃa tantas cosas que me temo que apenas me resistÃ. Si nuestra maravillosa cliente no habÃa sido su esposa en la realidad, Mary no iba a ayudarla a que lo fuera en la ficción. Yo ya sabÃa más de lo que puedo decir, más de lo que podÃa revelar entonces. La piedad más elemental habrÃa obligado a aquel hombre a seguir con mi amiga y la habÃa abandonado cobardemente. Eso habÃa hecho aflorar oscuros sentimientos que yo habÃa contemplado con timidez.
—Y, suponiendo que tu teorÃa sea cierta, ¿por qué no le cedes el retrato? Lo has pintado con amargura.
—SÃ. De no haber sido asÃ…
—¿No habrÃas llegado a pintarlo? Precisamente. Y ¿quieres quedártelo con amargura?
Levantó la vista del lienzo.
—¿Y tú cómo te lo quedarÃas?
Eso me hizo dar un brinco.
—¿Quieres decir que puedo quedármelo? —se me ocurrió una idea—. ¡Te doy lo mismo que ella!
Su sonrisa a través de las gafas fue hermosa.
—¿Y después se lo darás a ella? Lo tendrás cuando me muera.