Lo mas selecto
Lo mas selecto —Sin embargo, ahora tengo intención de allanar el camino —prosiguió—; es decir, siempre que pueda mantener a la persona en la que estás pensando totalmente al margen, de manera que ni la roce esta situación.
—Ya veo —reflexioné—. ¿Y ella no está dispuesta?
Me miró fijamente.
—¿A quedar en una situación comprometida? ¿Y por qué demonios iba a estar dispuesta?
—¿Y por qué no? ¿No te quiere?
—SÃ, y precisamente porque me quiere tiernamente no me parece justo devolvérselo salpicándola.
—Pero —argumenté— si le cae alguna salpicadura…
—¡No! —me interrumpió con cierta brusquedad—. Está a miles de millas, está sobre una cumbre, está como tú la pintaste en ese magnÃfico retrato: preciosa, sola, intacta. Y asà debe seguir.
—Es hermoso y es inevitable que sientas eso —contesté al cabo de un rato—. Pero si tu esposa no se divorcia de ti por la mujer a la que quieres, no sé cómo lo hará por una mujer a la que no quieres.
—No hay nada más sencillo —declaró; tras lo cual me di cuenta de que lo habÃa pensado más de lo que yo creÃa—. Si cree que la quiero, será suficiente.
—¿Si lo cree la dama en cuestión? ¿O si lo cree la señora Brivet?