Lo mas selecto
Lo mas selecto Por fin la señorita Steet regresó en busca de los niños y, en cuanto se los llevó, Selina señaló que tenía intención de ir a Plash tal como estaba: llamó para pedir el sombrero, la chaqueta y el coche. Laura se daba cuenta de que no le iba a conceder todavía la ventaja de una retirada a su habitación. Le trajeron rápidamente el sombrero y la chaqueta, pero después de ponérselos Selina retuvo a la doncella en el salón y habló con ella un buen rato, dándole detalladas instrucciones sobre lo que deseaba que hiciera con las cosas que había traído de París. Antes de que saliera la doncella, anunciaron el coche, y el criado, tras dejar la puerta de la habitación abierta, quedó ahí rondando, lo bastante cerca para oír la conversación. Laura perdió la paciencia, echó a la doncella y cerró la puerta; se plantó delante de su hermana, que estaba preparada para el paseo, y le preguntó bruscamente, con ferocidad, aunque sonrojándose, si el capitán Crispin había estado en París. Hemos oído ya la respuesta de la señora Berrington, con la que su tenaz hermana no quedó del todo satisfecha; y, sin duda, fue la percepción de ese hecho lo que llevó a Selina a estallar con grandes muestras de indignación: