Lo mas selecto
Lo mas selecto —¡Es inaudito que una joven tenga ideas semejantes y es insólito que hable de estas cosas! Me parece, Laura, que te has tomado demasiadas libertades y te has emancipado de los convencionalismos: e imagino que debo felicitarte por ello. —Laura se limitó a quedarse parada, sin dejar de mirarla, sin contestar a su pulla, y Selina prosiguió, con otro cambio de tono—: Y, si estaba, ¿podrías decirme qué tiene eso de monstruoso? ¿Acaso no está en Londres cuando yo también voy? ¿Por qué va a ser tan atroz que estuviera en París?
—Atroz, atroz, demasiado atroz —murmuró Laura con apasionada gravedad, mirándola con tanto más empeño cuanto que sabía lo poco que le gustaba a Selina que lo hiciera.
—¡Laura, te estás permitiendo un estilo de insinuaciones indigno de una joven respetable! —exclamó la señora Berrington, con una carcajada airada—. Tienes ideas que cuando yo era chica… —se detuvo y su hermana vio que no tenía valor para terminar la frase.