Lo mas selecto
Lo mas selecto Laura Wing vaciló; se había preguntado si sería mejor informar a su hermana de la terrible escena que había tenido con Lionel; pero no había tomado ninguna decisión. Sin embargo, la tomó sobre la marcha.
—No me refiero a tus amigos, a los que he visto: creo que a esos les importa un comino. No he visto jamás gente como ésa. Pero Lionel habló conmigo la semana pasada, me dijo que lo sabía, que tenía la certeza.
—¿Lionel habló contigo? —dijo la señora Berrington, mirándola fijamente con la cabeza bien erguida—. ¿Y qué es eso que sabe?
—Que el capitán Crispin estaba en París y que tú estabas con él. Cree que fuiste allí para encontrarte con él.
—¿Y eso te lo dijo a ti?
—Sí, y muchas otras cosas… No veo por qué iba yo a hacer un secreto de ello.
—¡Qué sabandija asquerosa! —exclamó Selina lenta y solemnemente—. Tiene derecho, derecho legal, a verter sobre mí su vileza; pero ¡si ha alcanzado tal grado de insensibilidad como para ponerse a hablar contigo de este modo…! —y la señora Berrington, después de que su reprobación alcanzara el grado máximo, se calló.
—Oh, no me escandalizó lo que dijo, sino que lo creyera —contestó la joven—. Debo confesar que eso sí me impresionó.