Lo mas selecto
Lo mas selecto —Ah, yo puedo soportarlo. No estoy seguro de que usted pueda. Soy demasiado malo para que nada pueda estropearme, estoy ya estropeado. En definitiva, no soy nadie; no soy nada. No respondo a ningún tipo. En cambio, usted es un tipo de pies a cabeza. Han sido necesarios muchos años de seguridad y monotonÃa, largos y exquisitos, para producirla a usted… Encaja usted en su marco con una perfección que sólo iguala la perfección con que su marco encaja con usted. Como es el caso de esta casa antigua y admirable, por dentro de un blanco difuminado y por fuera de un rojo atenuado, como todo lo que la rodea a usted aquà y que, por alguna bendición extraordinaria, ha escapado al inevitable destino de la explotación; como todo, digo, es de esas cosas que, si de un modo u otro se desmoronaran, nunca, nunca más podrÃan reconstruirse. Querida señorita Wenham —prosiguió Granger, contento con sus exageraciones, que, sin embargo, eran sinceras, y todavÃa más contento en su estado de profundo, si bien satisfecho, desconcierto—, ¿sabe? Ya sé a qué se parece usted: una cosa que todo el mundo conoce. Es usted como la Bella Durmiente del bosque.
Siguió sin sentir el menor reparo cuando la oyó suspirar perpleja:
—Oh, es usted encantador y muy divertido.