Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Dónde tenÃas los ojos, los sentidos, tu capacidad de observación? ¡Bien lista eres cuando te conviene! —prosiguió la señora Berrington en otra oleada de desdén—. Y dado que el coche está esperando, quizá ahora me dejes ir a atender mis obligaciones.
Laura dio otra vez media vuelta y, cuando Selina se dirigÃa hacia la puerta, la retuvo sujetándola por el brazo.
—¿Lo juras? ¿Lo juras por lo más sagrado?
—¿Que si juro qué?
A Laura le pareció que Selina palidecÃa de modo ostensible.
—Que no pusiste los ojos en el capitán Crispin en ParÃs.
La señora Berrington vaciló, pero sólo durante un momento.
—Eres insoportable, pero ya que me pellizcas de esta manera, lo juro para librarme de ti. En ningún momento puse mis ojos en él.