Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Sobre el atractivo —interrumpió él— del espectáculo?
HabÃa adquirido la inofensiva costumbre de referirse al lugar llamándolo «espectáculo», pero a ella eso no le importaba hasta el punto de distraerla.
—No, en la actitud del Órgano de Gobierno. Ya sabes que están contentos con nosotros y no sé por qué ibas a querer estropearlo. Costó mucho que nos admitieran, ya sabes que tenemos pruebas de ello, y quienes nos respaldaban hicieron todo lo posible. Pero ahora somos ya para ellos una comodidad y es absurdo que pongas en duda tu capacidad para el cargo ante personas que estaban contentas con las Putchin.
—Querida mÃa, no pongo nada en duda; pero, si lo hiciera, serÃa precisamente por la gran ventaja que suponÃa para las Putchin su espÃritu simple. No se salÃan del buen camino gracias a su ignorancia, que era más densa incluso que la mÃa. Desde el principio hemos cometido el error de intentar corregir o disfrazar la nuestra. TendrÃamos que haber aguardado hasta convertirnos en buenas cotorras, aprender aquà nuestra lección, ya que hace falta tan poco, y soltarla con un graznido.
—Oh, graznido, querido Morris, ¡qué palabra cuando estamos hablando de Él!