Lo mas selecto
Lo mas selecto —No tiene nada que ver con Él, nada tiene que ver con Él. A ninguno de Ellos les importa Él un comino. Lo único que a Ellos les importa es esta cáscara vacÃa… o, mejor dicho, ya que no está vacÃa, este relleno superfluo y ridÃculo.
—¿RidÃculo? —al decir esto, Gedge consiguió que ella lo mirara de hito en hito, cosa que no habÃa hecho antes.
Sin embargo, al ver su mirada —el brillo que podrÃa haber sido el de una rara sospecha— se inclinó sobre ella amablemente y le dio una palmadita en la mejilla.
—Oh, no pasa nada. Tenemos que volver a las Putchin. ¿Recuerdas lo que dijo ella? «Lo han puesto todo muy bonito». Asà es, lo han puesto muy bonito y es un espectáculo de primera. Es un espectáculo de primera y un empleo de primera, y Él era un poeta de primera y tú eres una mujer de primera… por aguantar con tanta dulzura mis desatinos.
Ella agradeció su encanto doméstico y justificó la parte del halago que le concernÃa.
—Me dan igual las tonterÃas que me digas, mientras las guardes todas para mà y no se las digas a Ellos.
—¿A los peregrinos? No —admitió—, no se lo merecen. Tienen buena intención.