Lo mas selecto
Lo mas selecto El marido habÃa soltado una carcajada, pero habÃa dejado por completo de observar y parecÃa que sólo le quedara hablar abiertamente con el encargado.
—Me interesa lo que, a mi parecer, es lo interesante —explicó—. O, en cualquier caso, lo que nos atormenta eternamente. El hecho de lo poquÃsimo que, en proporción, conocemos.
—¿En proporción a qué? —preguntó su acompañante.
—Pues en proporción a lo que deberÃa haber… en proporción a lo que hay… para interrogarse. Ése es el interés: es inmenso. Él se nos escapa como un ladrón por la noche, llevándose… bueno, llevándoselo todo. Y la gente intenta cazarlo, a Él, como si fuera un canario escapado de la jaula al que pudiera echársele las manos encima y devolverlo a su sitio. No quiere volver aquÃ, no quiere volver a ningún lugar. ¡No es tan tonto! —dijo el hombre riendo—. Eso lo convierte en el más afortunado de todos los grandes hombres.