Lo mas selecto
Lo mas selecto —¿Y qué hay, por favor? —preguntó Morris Gedge sin abrir la puerta, como si deseara retener a la pareja; justo después de hablar se dio cuenta de que el marido podrÃa interpretar su pregunta de manera totalmente incorrecta. Era evidente que ese personaje llevaba varios minutos inquieto, interrogándose sobre una duda; teniendo en cuenta su preocupación, las palabras del vigilante habÃan querido decir para él, inevitablemente: «¿Y qué hay para mÃ, por favor?».
Gedge se dio cuenta de que no podrÃa detenerlo a tiempo. HabÃa formulado la pregunta para demostrarse a sà mismo que no tenÃa miedo y, en consecuencia, reflexionó después, debÃa de tener un lamentable aire de estar esperando algo.
La mano del visitante salió del bolsillo.
—¿Puedo tomarme la libertad…?