Lo mas selecto
Lo mas selecto —Oh, sà —dijo la joven en esa ocasión—. No me cabe duda de que le pareció que hablaba demasiado para ser tan vieja. En América, las ancianas se quedan sentadas en silencio, escuchando a los jóvenes.
El señor Wendover la miró unos instantes fijamente y contestó que con ella —con Laura Wing— era imposible saber de qué lado estaba, si del de los americanos o del de los ingleses: unas veces parecÃa estar de un lado y otras, de otro. En cualquier caso, añadió sonriendo, en relación con la otra gran división, era fácil advertir dónde estaba: del lado de los viejos.
—Claro que sà —dijo Laura—, ¡si soy vieja!
Y entonces, de acuerdo con su costumbre, él preguntó si asà era como la consideraban en Inglaterra; a lo que ella contestó que era Inglaterra lo que la habÃa envejecido.
El luminoso salón de lady Davenant estaba lleno de recuerdos y, en especial, de una colección de retratos de personas distinguidas, principalmente hermosos grabados antiguos y firmados, una colección de valiosos autógrafos.