Otra vuelta de tuerca
Otra vuelta de tuerca —En esta casa no se puso enferma, o al menos no se notó. Se marchó a final de año, a su casa, según dijo, para unas cortas vacaciones, a las que sin duda tenÃa derecho por el tiempo que llevaba aquÃ. Entonces tenÃamos una mujer joven, una niñera, que era una chica buena y lista, y que se quedó y se encargó de los niños durante ese tiempo. Pero nuestra señorita no regresó; precisamente cuando la estábamos esperando, supe por el amo que habÃa muerto.
Volvà a la carga:
—Pero ¿de qué?
—¡Nunca me lo han dicho! Por favor, señorita —dijo la señora Grose—, tengo que ocuparme de mis tareas.