Roberto el pirata o el nieto del diablo
Roberto el pirata o el nieto del diablo ÁS tarde enteraremos al lector de sus trabajos en el vecino reino.
Ahora dediquémonos a fray Miguel,
I que era el alma del asunto.
Según nos dice la historia, aquel hombre estaba dotado de un carácter emprendedor y audaz.
Sin verdadero talento, le suplía con su travesura, lo que le hacía muy apto para la intriga.
Había prestado verdaderos servicios al prior de Crato, en todas sus intentonas para hacer valer sus derechos al trono de Portugal, más por ambición que por afecto a aquel desdichado personaje.
Separóse de él cuando su expedición a las Terceras, cuyo mal éxito le predijo.
Pero cuando volvió a presentarse en las costas, protegido por la armada inglesa, salió de su retraimiento y empezó a agitar los ánimos en Portugal.
No tardó en convencerse de que el tiempo había menoscabado los derechos del prior en el concepto de los portugueses, y de que el poder de Felipe II había echado profundas raíces.
Cuando aquél tuvo que pronunciarse en retirada, para ir a morir a Francia casi en la miseria, fray Miguel fué extrañado del reino, obligándole a vivir en España.