Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres El lector puede comprobar, revisando estas ocho deducciones kantianas en el referido capítulo segundo de la Fundamentación, que la falsación a que conducen puede ser doble, según que el resultado obtenido sea una contradicción propiamente lógica, que hace impensable la generalización de la máxima analizada, o una contradicción práctica, que la hace inviable o impracticable. Los adversarios de Kant, particularmente los utilitaristas, le reprochan que en el curso de dichas deducciones alterne más de una vez los argumentos puramente formales con otros que pudieran parecer ajenos a su punto de vista, por mostrar un sesgo o bien eudemonístico-finalista o bien utilitarista, en la medida en que se basan, respectivamente, en la consideración de fines o en la práctica de un egoísmo inteligente. Por ejemplo, a propósito del cuarto supuesto (el deber de ayudar a los demás), Kant alega que una voluntad que eligiese como máxima lo contrario a ese deber «se contradiría a sí misma, pues podrían suceder algunos casos en que el sujeto necesitase del amor y compasión ajenos, y entonces, por la misma ley natural oriunda de su propia voluntad, se vería privado de toda esperanza de la ayuda que desea.»