Fundamentación de la metafísica de las costumbres
Fundamentación de la metafísica de las costumbres Numerosos seguidores e intérpretes actuales del pensamiento moral kantiano responden a esta objeción observando que la ética de Kant presenta dos caras: una más severa, como ética del deber o deontología, manifiesta en la primera formulación del imperativo categórico, y otra más humana y solidaria, manifiesta en la segunda formulación del mismo, que tiene en cuenta preferentemente los derechos del otro.
En ello no les falta razón. Los críticos de Kant insisten, sin embargo, en que las relaciones interpersonales aludidas en esa segunda formulación parecen demasiado frías y distantes. Valga como muestra este pasaje del primer capítulo de la Fundamentarían donde Kant, después de distinguir, refiriéndose al Evangelio, entre el «amor práctico», que según él puede ser objeto de mandato, y el «amor patológico», ligado a la compasión, se pronuncia por el primero: