El Misterio del cuarto amarillo
El Misterio del cuarto amarillo —¡Sin embargo, no pudo entrar allà cuando habÃa gente en el laboratorio! —exclamó el señor Marquet.
—¿Qué sabemos nosotros de eso, eh?… —replicó Larsan—. Hubo una cena en el laboratorio, el vaivén del servicio… Hubo un experimento de quÃmica que pudo mantener, entre las 10 y las 11 al señor Stangerson, a su hija y al tÃo Jacques al lado de los hornillos… en ese rincón de la chimenea… ¿Quién me dice que el asesino…, ¡un familiar!, ¡un familiar!…, no aprovechó ese momento para deslizarse en el «Cuarto Amarillo» después de quitarse los zapatos?
—Es muy improbable —dijo el señor Stangerson.
—Sin duda, pero no imposible… Por eso no afirmo nada. En cuanto a su salida, es diferente. ¿Cómo pudo huir? ¡De la forma más natural del mundo!
Durante un instante, Frédéric Larsan calló. Aquel instante se nos hizo muy largo. Esperábamos que hablara con una fiebre muy comprensible.