Aventura
Aventura Corrieron en su dirección, pero cuando llegaban comenzaron a dudar. Los dos caballos continuaban atados en el mismo sitio en que los habían dejado, y Papehara, sentado de cuclillas junto a las monturas, fumaba tranquilamente. Sheldon tropezó con un cuerpo que estaba semioculto por la hierba, y al evitar la caída, su mirada tropezó con otro cuerpo más. Joan reconoció a Cosse, uno de los compañeros de Gogoomy; el que había prometido encargarse de atrapar al cerdo con cuya carne iban a preparar un anzuelo para acabar con Satanás.
—Mala suerte, missie —dijo Papehara con una sonrisa triste, moviendo la cabeza desconsolado—. Solo dos hombres atrapados. Disparos contra Gogoomy fallados.
—¡Pero si los has matado! —le recriminó ella—. Tenías que haberlos cogido vivos.
El tahitiano sonrió nuevamente.
—Yo fumaba —dijo, mientras pensaba en Tahití, en los árboles del pan y en los días felices de Bora-Bora. Y de repente, sale un hombre de la selva y viene contra mí, y después otro, y luego otro. Todos con grandes cuchillos afilados. Gogoomy llevaba un gran cuchillo en una mano, y la cabeza cortada de Kwaque en la otra. Yo no podía capturarlos vivos y disparé como el infierno. ¿Cómo atrapar vivos a diez hombres, con diez grandes puñales y la cabeza de Kwaque?