Aventura
Aventura »Muchas veces avisé al amo blanco de que tuviese cuidado, y muchas veces el jefe se rio de mí. “Pobrecito Charley”, me decía. ¡Demonios! Siempre me decía eso.
Hasta que un día Charley notó la desaparición de mujeres y niños. Tudor estaba derrotado por la fiebre, en el último campamento abandonado, porque sus compañeros habían ido a buscar una piedra parecida al cuarzo. Pero la ausencia de las mujeres y los niños despertó las sospechas de Charley.
—¡Demonios! ¿Por qué mujeres negras y niños se han ido? Comprendí que enseguida habría peligro. Tuve miedo y escapé. ¡Demonios, cómo corrí!