Aventura
Aventura La situación siempre resultaba para él demasiado molesta, porque le había tocado el papel más difícil: el de espectador. Mientras tanto, su rival desplegaba libremente todos sus esfuerzos en busca de su presa. Tudor había terminado colocándose en una posición perfecta para ser un fastidio. Había roto tácitamente cualquier tipo de relación con Sheldon; era un intruso al que ya no le quedaba nada que hacer en Beranda, y una vez recuperadas sus fuerzas, tendría que haberse despedido de ellos. Pero, en lugar de eso, y a pesar de los avisos que hizo un vapor que pasaba por allí en dirección a Sydney, Tudor se había instalado lo más cómodamente que había podido, y volvió una vez más a nadar y pescar con Joan, pasando las horas muertas a la caza de palomas, preparando cepos para atrapar cocodrilos y entrenándose en el tiro al blanco con su pistola y su fusil.