Colmillo blanco
Colmillo blanco Comenzó a acompañar a la madre en cacerías en las que aprendió mucho sobre cómo matar y empezó a tomar parte en el juego. Y en su simplicidad, aprendió la ley de la carne. Había dos tipos de vidas, la suya y la de los demás. La suya incluía la propia y la de su madre. El otro tipo incluía todas las cosas vivientes que se movían. Pero este otro tipo estaba dividido. Una parte era como la suya, que mataba y devoraba, y estaba compuesta por los que no mataban y por pequeños predadores. La otra parte mataba y devoraba a los del grupo al que pertenecía el lobezno o bien morían y eran devorados por estos últimos. Y englobando esta clasificación estaba la ley. El objeto de la vida era la carne. La vida misma era carne. La vida vive de vida. Se encontraban los que devoraban y los que eran devorados. La ley era: devorar o ser devorado. Él no formulaba la ley de forma tan clara ni establecía los conceptos ni moralizaba. Ni tan siquiera pensaba en esta ley; tan solo vivía la ley sin pensar en ella.