Colmillo blanco
Colmillo blanco Pero hubo una lección que los perros sà aprendieron y que fue el permanecer juntos. Colmillo Blanco era una criatura demasiado peligrosa para que cualquiera de ellos se enfrentara a él. El encuentro tenÃa lugar en formación, ya que de otra forma los habrÃa matado uno a uno en una noche. Pero como asà era, nunca tuvo oportunidad de matar a ninguno. PodÃa derribar a un perro, pero la jaurÃa se le echaba encima antes de que pudiera continuar y rematarle con el mordisco en la garganta. Al primer signo de conflicto, la jaurÃa entera se agrupaba y se enfrentaba a él. Los perros tenÃan riñas entre ellos, pero eran olvidadas cuando los problemas se urdÃan en torno a Colmillo Blanco.
Asà pues, se convirtió en el enemigo de su especie, lobos domesticados como eran, amansados por las nogueras de los hombres, debilitados a la sombra protectora de la fortaleza humana. Colmillo Blanco era severo e implacable. El barro del que estaba hecho habÃa sido modelado de aquella forma. Declaró la vendetta contra todos los perros. Y vivÃa aquella venganza de manera tan estricta que Castor Gris, fiero y salvaje también, no podÃa sino maravillarse de la ferocidad de Colmillo Blanco. Nunca, se juraba, se habÃa encontrado un animal como él, y los indios de otros poblados juraban de la misma forma cuando consideraban el número de perros de su tribu que habÃa matado.