Colmillo blanco
Colmillo blanco Cuando Colmillo Blanco tenía aproximadamente cinco años, Castor Gris se lo llevó a otro gran viaje y, durante largo tiempo, se recordó el daño que había hecho entre los perros de muchos poblados a lo largo del Mackenzie, de las Rocosas y desde el Porcupine hasta el Yukon[7]. Ejecutaba la venganza sobre los de su propia especie. Siempre se trataba de perros normales que no desconfiaban. No estaban preparados para su rapidez y su resolución, ya que su ataque era imprevisto. No le conocían por lo que era: un relámpago de destrucción. Se les erizaba el pelo ante él, se ponían tensos y retadores, mientras Colmillo Blanco, sin perder el tiempo en los preliminares, pasando a la acción como un resorte de acero, saltaba a sus gargantas y los destrozaba antes de que se dieran cuenta de lo que sucedía, todavía paralizados por la sorpresa.