Colmillo blanco
Colmillo blanco Con toda seguridad Colmillo Blanco sentÃa aquellas cosas. No era consciente de ellas. No obstante, más que por el pensamiento, los animales actúan guiados por las sensaciones. Y cada acto que Colmillo Blanco ejecutaba estaba basado en su sensación de que el hombre blanco era superior entre los dioses. Al principio desconfió de ellos. Los desconocidos horrores y castigos que podÃan administrar eran insospechables. SentÃa curiosidad por observarlos, aunque también temor de ser advertido entre ellos. En las primeras horas se sintió contento de poder merodear y estudiarlos a distancia. Después se dio cuenta de que ningún daño recaÃa sobre los perros que estaban cerca de ellos y se aproximó todavÃa más.
Por su parte, él fue objeto de una gran curiosidad. Su aspecto lobuno les llamó la atención y le señalaron. Aquel acto de señalarle hizo que Colmillo Blanco se pusiera en guardia y, cuando trataron de acercarse a él, les mostró sus dientes y se retiró. Ninguno consiguió ponerle la mano encima y fue mejor para ellos no hacerlo.