Colmillo blanco
Colmillo blanco Pero Guapo Smith le hacía todas aquellas cosas a Colmillo Blanco guiado por un propósito. Un día un grupo de hombres se concentró alrededor del corral. Guapo Smith entró, palo en mano, y liberó a Colmillo Blanco de la cadena que llevaba al cuello. Cuando su amo hubo salido, Colmillo Blanco se volvió y dio varias vueltas al corral tratando de lanzarse contra los hombres que había fuera. Era una criatura magnífica y terrible. Medía cinco pies de largo, dos de alto y uno y medio de ancho, por lo que excedía en peso a cualquier lobo que tuviera su tamaño. De su madre había heredado las proporciones corpulentas de un perro, así que pesaba, sin nada de grasa y sin una sola onza de carne superflua, más de noventa libras. Era todo músculo, huesos y nervios —carne de combate— en una condición física insuperable.