Colmillo blanco
Colmillo blanco Colmillo Blanco habÃa cesado prácticamente de luchar. De vez en cuando se resistÃa con espasmos, pero sin objeto. Apenas podÃa respirar y el aire que lograba entrar en sus pulmones era cada vez más escaso debido al despiadado mordisco. A pesar de su armadura de piel, la gran vena de su garganta hacÃa tiempo que se habrÃa roto de no haberle mordido desde el principio tan cerca del pecho. A Cherokee le costó mucho tiempo llegar hasta arriba y, además, sus mandÃbulas se atascaban con tanto pelo y tanta piel.