Colmillo blanco
Colmillo blanco Mientras tanto, la bestia de los abismos que había en Guapo Smith se había ido despertando en su cerebro y devoraba la pequeña parcela de cordura que poseía. Cuando vio que los ojos de Colmillo Blanco comenzaban a vidriarse, supo que, sin duda alguna, la batalla estaba perdida. Entonces se volvió loco. Saltó sobre Colmillo Blanco y comenzó a darle patadas como un salvaje. El público se echó a silbar y a protestar, pero aquello fue todo. Mientras las protestas continuaban y Guapo Smith seguía dando puntapiés a Colmillo Blanco, se produjo una conmoción entre el público. El joven y alto recién llegado se abría paso dando codazos a derecha e izquierda sin ninguna ceremonia o consideración. Cuando apareció en la arena, Guapo Smith estaba a punto de propinarle otra patada. Todo su peso recaía en un pie y se encontraba en una posición de equilibrio inestable. En aquel momento, el recién llegado le asestó un puñetazo brutal en todo el rostro. La pierna de Guapo Smith con que se sujetaba se levantó del suelo y todo su cuerpo subió por los aires y se desplomó en la nieve. El recién llegado se volvió a la multitud:
—¡Cobardes! —gritó—. ¡Bestias!